9/04/2006

Tariq apela, Ibarra responde


Sorprendentemente, el diario El País, que dejó hace tiempo de ser un diario para continuar como una especie de anuario o recopilación de unas pocas opiniones, a posteriori, una vez filtradas, purgadas, maquilladas y recreadas por animación progresista (con efectos especiales y todo), publica hoy un artículo del bienhechor señor Tariq Ramadán. Otro rostro de talante para la Alianza Civilizatorial de nuestro Presi, la voz de nuestras conciencias, que hoy llama a los musulmanes a una “revolución de la confianza bien cimentada”. El título de su perorata, nada despreciable, resume perfectamente la táctica a seguir: “A los musulmanes de Occidente y sus conciudadanos“. Y es que hoy, un buen lunes de septiembre cálido, El País se ha convertido en muezzin. Fácilmente, sabemos ya qué límites tiene esta mezquita.
Perlas:

Tenemos muchos motivos para estar preocupados. Los atentados terroristas perpetrados en todo el mundo, la llamada guerra contra el terrorismo y el aumento de las tensiones relacionadas con la inmigración se han conjugado para retratar al islam como una amenaza para las sociedades occidentales. El miedo y las patéticas reacciones que lo acompañan se han incorporado a la mentalidad ciudadana. Aunque a menudo son legítimas, esas reacciones están siendo explotadas con fines políticos.

[...]


Enfrentados a unos temores legítimos, los musulmanes occidentales deben desarrollar un discurso crítico que rechace la actitud de víctimas y, por el contrario, critique las interpretaciones radicales, literales y/o folklóricas de de sus fuentes (Corán y Hadith).

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El discurso racista prolifera y el pasado se reinterpreta de un modo que excluye al islam de la más remota participación en la creación de la identidad occidental, de ahora en adelante redefinida como puramente grecorromana y judeocristiana.

En respuesta, los ciudadanos musulmanes no deben confinarse en el aislamiento, deben hacerse oír, salir de sus guetos religiosos, sociales y culturales y dar pasos para conocer a sus conciudadanos. Las políticas de quienes explotan el miedo pretenden generar precisamente lo que afirman combatir: al acusar perpetuamente a los musulmanes de no estar integrados y de encerrarse en una identidad religiosa, intentan aislarlos.

La hora de la reconciliación está muy cerca. Los musulmanes deben unirse a sus conciudadanos para reconciliar sus sociedades con sus ideales. Actualmente, la tarea consiste en comparar los ideales proclamados de los derechos humanos y de la igualdad (entre hombres y mujeres, personas de distintos orígenes, etcétera) con la realidad. Para influir en nuestras sociedades, debemos aportar una crítica constructiva y comparar las palabras con los hechos.

Nuestras sociedades aguardan la aparición de un nuevo "nosotros", un "nosotros" que podría unir a hombres y mujeres (de todas las religiones, y sin ninguna religión) dispuestos a emprender la tarea de resolver las contradicciones de su sociedad. Ese "nosotros" representaría esa unión de ciudadanos que aspiran a luchar juntos por su futuro.

[...]
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Y para compensar la indigestión de éstas, algunas líneas de su proclama, hallamos casi por casualidad a otro Rodriguez refunfuñando en el ABC (diario convertido en nosesabequé). El que con rostro amargado, que bien parecería la señorita Rotenmeyer de no ser por cuestiones obvias, preside la Junta de Extremadura. Preside, por decir algo. Se llama ingenuo, primero, para luego seguir con un falso llanto y una quejiquera tremebunda sobre lo que él llama “derecho a la libertad de expresión” que le fue negada presuntamente por Pedro J. en El Mundo cuando escribió un artículo deleznable (no puede ser calificada de otra forma la aún hoy puesta en duda de las investigaciones de El Mundo sobre los crímenes del GAL y del 11-M y la vuelta a eso de las “teorías conspirativas”) que se le denegó, porque según éste, no sabe leer ni escribir el susodicho. Y eso que es filólogo. Con el cuento a papá... Snif, snif.
Más perlas:

[...]

Sé que Rafael Vera y Alfredo Pérez Rubalcaba no van a contestar a la bazofia que el domingo 27 de agosto publicó en Carta del director, bajo el título «Del Gal al 11-M», el señor Ramírez, director del periódico «El Mundo». Y sé que no lo harán porque la teoría imperante en la clase política es no hacer caso de calumnias y falsedades; no alimentar la estrategia de quienes se sitúan en los antípodas de la verdad a la hora de informar. Yo, en consecuencia, debería hacer lo mismo, puesto que ni estuve nunca en el Gobierno ni sé nada referente a los GAL o al atentado del 11-M que el señor Ramírez lleva tiempo intentando relacionar. Pero si no sé nada de esos acontecimientos, que marcaron la vida y la democracia en España, sí soy, sigo siendo y seré militante del PSOE y, como tal, me siento concernido por lo que se decía en ese artículo del señor Ramírez. Sólo habría algo capaz de llevarme a pedir la baja en el PSOE, y ese algo sería la confirmación de que el señor Ramírez llevara razón. Ni yo ni seguro que miles de militantes socialistas tendríamos estómago suficiente para militar en un partido que hubiera tenido la más mínima responsabilidad por acción u omisión en el atentado más criminal de la historia democrática española. Es más, si esa supuesta implicación fuera algo más que el producto del odio y de la persecución del señor Ramírez contra algunos socialistas, y particularmente contra Rafael Vera —príncipe de las tinieblas en la versión actual, policía pacifista en la denominación con la que lo calificó en 1994—, estaríamos ante los siguientes supuestos:

1. —Si esa implicación de la que hace doctrina el director de «El Mundo» fuera cierta, el PSOE debería disolverse y desaparecer para siempre, algunos de sus dirigentes procesados rápidamente y Rafael Vera y Alfredo Pérez Rubalcaba deberían entrar en prisión con la condena máxima posible. De igual forma, debería iniciarse un proceso de depuración de los Servicios de Información y Seguridad del Estado, según las acusaciones de que son objeto por el señor Ramírez, en función de su papel en el atentado del 11-M.

2. —Si esa teoría repugnante fuera falsa y en el juicio oral no se demostrara absolutamente nada de la canallada que se quiere hacer recaer sobre algunos miembros de mi partido, y concretamente sobre los dos citados, el director del «El Mundo» no podría seguir ejerciendo la dirección de un periódico y menos ejerciendo la profesión de periodista. No es periodista ni puede serlo quien elabora teorías temerarias sin pruebas ni fundamento, con el único objetivo de hacer daño a un partido en el que militamos miles de ciudadanos decentes, honrados y democráticos que no podemos seguir soportando en silencio las graves acusaciones que el señor Ramírez lanza contra el PSOE.

3. —Si lo que escribió el domingo pasado el señor Ramírez fuera cierto, que no puede serlo, y no se utilizara únicamente como arma arrojadiza sobre Vera y Rubalcaba, y, por elevación, sobre todos los militantes socialistas, el señor Ramírez tendría la obligación de poner todos los datos de que dispusiera en manos del juzgado de la Audiencia Nacional o de la Fiscalía para que la justicia actuara. Si no lo hace es porque el señor Ramírez no tiene la intención de aclarar los hechos, porque es mentira lo que pregona y porque su intención es convertir la mentira en verdad como lo ha pretendido, en otras ocasiones, sin que nadie haya tenido el coraje de terminar con los perjuicios que semejante tipo de persona está provocando a la democracia y a la convivencia entre los españoles.

[...]

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Vaya un día nos espera...



3 comentarios:

VICTRIX dijo...

Mi apreciada amiga, le agradezco que haya tenido la amabilidad de recogernos aquí lo más destacable (indignante) de los artículos que usted comenta ya que he de reconocer que yo no dispongo de la paciencia suficiente como para leer tantas afrentas al sentido común. De todas las frases que nos selecciona yo destacaría dos que son especial significativas y que son las siguientes: “El discurso racista prolifera y el pasado se reinterpreta de un modo que excluye al islam de la más remota participación en la creación de la identidad occidental, de ahora en adelante redefinida como puramente grecorromana y judeocristiana.” y “El director del «El Mundo» no podría seguir ejerciendo la dirección de un periódico y menos ejerciendo la profesión de periodista”

En lo que respecta a la primera yo destacaría ese intento desesperado para convencernos de que el Islam es perfectamente compatible con Occidente, teoría que yo cuestiono completamente a juzgar por las noticias que periódicamente aparecen en los medios de comunicación. Me refiero por ejemplo al reciente asesinato de una joven musulmana en Italia a manos de su propia familia por negarse a casarse con su primo en lo que era un matrimonio concertado. O mismamente los ya trágicamente frecuentes intentos de hacer explotar aviones o trenes, así como las recurrentes detenciones de musulmanes “europeos” relacionados con el terrorismo islámico.

Resulta evidente que la cultura occidental y musulmana son incompatibles desde el punto de vista socio-político y religioso, fenómeno que provoca tensiones y marginación cuando se instalan en Occidente e intentan compaginar sus costumbres con nuestros valores. Pero eso resulta difícil porque en su cultura parece complicado comprender que las creencias y el Estado siguen caminos diferentes y que aquí las leyes no se elaboran atendiendo a las enseñanzas de profetas y Dioses sino que emanan del pueblo representado por nuestros politicuchos necios y miserables, pero al fin y al cabo elegidos libre y democráticamente. A menudo suele suceder que en sus Estados no se entienden principios tan básicos como la separación de poderes, la separación iglesia-Estado o mismamente la elección democrática de quienes nos gobiernan.

Por concluir con este asunto me resulta simplemente alarmante la siguiente afirmación. La identidad occidental es “de ahora en adelante redefinida como puramente grecorromana y judeocristiana.” Pues miren por donde que si hay algo cierto respecto de la cultura occidental es que tiene un origen grecorromano que heredó y continuó la tradición judeocristiana… Yo pensaba que eso nadie lo dudaba pero ya veo que hasta esto es objeto de duda en estos agrestes tiempos para la razón que nos ha tocado vivir. Una vez cayó el imperio romano fue la cultura judeocristiana la que heredó sus valores mientras que los musulmanes tomaron su propio camino. En fin…

Otra frase… “El director del «El Mundo» no podría seguir ejerciendo la dirección de un periódico y menos ejerciendo la profesión de periodista” Fantástica muestra del respeto que muestran los socialistas hacia la libertad de expresión de quien opina diferente. Y más si tenemos en cuenta que “El Mundo” es uno de los medios más independientes de cuantos se difunden en España. Lo más triste y lamentable de todo es que si esta gente pudiese cerraría todo medio de comunicación que se atreva a cuestionarles. La sombra del socialismo es alargada y a menudo los extremos de la intolerancia no sólo se juntan sino que se entienden de maravilla. No olvidemos que el “rojo-fachismo” el islamismo y cualquier forma de totalitarismo usan unos métodos parecidos.

Un saludo.

El Espantapájaros dijo...

Destripadas por Victrix las perlas del Moro de Venecia, yo me quedo con los gemidos desconsolados de Ibarra. Pese a lo penosas (y escandalosas) que son sus declaraciones, le doy la razón en algo: es un ingenuo. De llegarse a demostrar (cosa que dudo mucho) que el PSOE estuvo tras el 11-M (cosa que intento creer que dudo mucho), me temo que dicho partido no actuaría como en el supuesto 1 del señor Ibarra, sino que, hecho algo de tal magnitud como el 11-M, ¿qué le impediría al PSOE irse de rositas una vez más?

Buf, otra vez el empacho progresista... En fin, gracias por la información. Comparemos estos dos berridos (a destacar su tono victimista) lamentables con la entrevista a Rato que se puede ver más abajo, y se comprenderá mejor por qué me cae tan bien el presidente del FMI.

Samuel dijo...

Pues la verdad, no me sorprende en absoluto, porque ya es casi una costumbre en el mundo de hoy que se digan tantas ingenuidades. Lo primero de todo, la mayoría de quienes hablan de relaciones Occidente-Islam participan de una ignorancia superlativa en lo que a ésta religión se refiere, adoptando el punto de vista bastante ingenuo y simple que alimentan algunos medios de comunicación. No quiero imaginarme los motivos que tendrán.

Lo segundo, en el presupuesto de que aceptemos que quienes intentan reconciliar al Islam con Occidente tienen mucho conocimiento de causa (una actitud quijotesca y alocada más bien)aun así, pecarían de una arbitrariedad que nos hace dudar de sus supuestos fines filantrópicos.

Cuando se crea una atmósfera tan comprensiva con los crímenes de la religión de Mahoma, no debe hacerse más que decir la verdad. Los hechos son los hechos, las iniciativas pacifistas y multiculturalistas han creado una realidad que no existe. Es más, el fanatismo islámico, que se extiende a lo ancho y a lo largo del planeta, interpreta como una ventaja para sus fines totalitarios la comprensividad de la progresía. Pero imaginemos que en un futuro remoto, y Dios no lo quiera, hubiese en España un gobierno de coalición socialista-islamista (en la hipótesis impensable de que aceptaran el juego de la democracia)¿cuajarían sus ideales de progreso y libertad, o acaso tirarían los musulmanes de los socialistas?

Desde luego, el socialismo es un verdadero gazpacho. Una gente veleta, que lo mismo van de Guatemala que a Guatepeor, siempre y cuando no se mezclen con las democracias maduras o el capitalismo yanquee.

En el fondo me alegra que analice la prensa polanquista. Es un sano ejercicio para aprender a no escandalizarse fácilmente. Gracias por compartirlo con nosotros.

Un saludo, Marta...