8/18/2006

Antínoo

Me cuentan que ya han llegado a Kabul. No, no son soldados armados hasta los dientes, procedentes de las antiguas fuerzas pacificadoras del ministro Bono. No, no están haciendo la paz a nadie, ni la guerra, ni están predicando el amor intercultural. No, tampoco van de perogrullo y pretenden con esto retratar los horrendísimos crímenes americanos que se llevan a cabo entre la siempre liberal e igualitaria población islámica: la del burka y la ablación. Son apenas dos anónimos viajeros que conozco de toda mi vida y que se han tomado el disparate de presentarse allí en una especie de desvío voluntario desde Samarkanda, en Uzbekistan, que es su lugar de vacaciones veraniegas este año. Hoy llegaban a Kabul, con no pocos problemas burocráticos, familiares, y militares –que es lo que queda cuando toda dosis de papeleo se suprime por imperio de la fuerza del pez más grande-, siguiendo una ruta altruista a través de las ciudades de Mazar i Sharif y Bamiyan. ¿Y qué les puedo yo decir que no sepan ya? Tengan cuidado, amigos. Aunque en estos tiempos renovadores me hubiera quedado mucho más reconocible y propagandístico un “vayan-y-prediquen-la-alianza-entre-nuestras-semejantes-civilizaciones”. Seguramente, en este caso, podría el señor ministro Moratinos dedicarse a ofrecerles manjares para cenar, baños perfumados, una cama fresca en cualquier embajada, la supresión de sus jaquecas visadísticas, charlas con la alta alcurnia a la luz de una copa..., en lugar de escolta blindada, fusiles, traductores varios, rutas alternativas, prendas autóctonas y otros entresijos diplomáticos que es lo que ambos dos han tenido que costear de su propio bolsillo. No es una aventura barata, precisamente. Aunque el coste de vida uzbeko o afgano no sea tampoco derrochador.

Y muy probablemente no regresen. Que es lo que todos los que conocemos su paradero nos tememos –tan sólo dos o tres familiares jóvenes, pues no es recomendable ir con este cuento a papá o a mamá porque entonces la situación hipocondríaca se complicaría seriamente. Quién sabe. En cosa de un mes puedo estar disfrutando del nuevo documental producido por Cyril y Metodi Matut, con palomitas y toda una estela de reconocimientos cinematográficos en sus miras, o también puedo estar solicitando al ministerio español el permiso pertinente para emprender la búsqueda de sus cadáveres después de que a cuatro majaderos se les ocurriera pedir un precio occidental de rescate o culminarían con la imposición tácita en sus cuellos del Alá, divino él. O todo a la vez.
Y qué cosas tenemos. ¿Qué hago yo para despreocuparme del tema puesto que nada salvo esperar noticias vía Vodafone –satélite occidental, of course- me sería útil hoy? Estudiar, me digo, empollar hojas y hojas acerca del ámbito de negociación en la economía española, asignatura que del segundo cuatrimestre me ha quedado pendiente para septiembre, entre otras cosas por negarme radicalmente a estudiar en su día lo que era la sarta de estupideces ecologistas (véase Prestige, Doñana, lince ibérico...) con las que se rellenaba el segundo capítulo del temario: los recursos naturales. Bueno, seamos razonables, he de añadir que el mismo profesor nos denominó a varios universitarios, en mitad de una de estas disputas en una clase cualquiera, lo que coloquialmente se dice “anticatalanistas”. Y es que, claro, he tenido la ocurrencia de nacer dentro de las lindes castellanas y no creerme al pié de la letra todo lo que una autoridad formal me cuenta, con lo que automáticamente le cuelgan a una el sambenito de antitodo. Simplemente razono, contrasto, leo, me informo, discuto... Y suspendo. Cáspita, me pregunto si para el próximo año añadirán en ese mismo temario los influjos de la Galicia chamuscada que este mismo verano ha tenido lugar a cuenta del contribuyente medio. Ay, pero qué cosas digo. En ese caso les llamarían a otros antigallegistas. Y acto seguido les suspenderían por listos. Y los exploradores afganos serán, siguiendo estos renovadores razonamientos: antitolerantes, antipacifistas, antivietnamitas, antimusulmanes, anticivilizacionistas, antipalestinos, antiintegradores... Las vueltas que da la vida. ¿No existe antídoto alguno para ella? El socialismo. Pero me cachis en la mar.

5 comentarios:

Anónimo dijo...
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VICTRIX dijo...

Estimada amiga, no es tan mala idea la de empollar hojas si tenemos en cuenta la climatología invernal de la que tenemos el placer de disfrutar éste 18 de Agosto, que más bien parece de Octubre, y no exagero en absoluto. Bienvenido sea el cambio climático si éstas son sus repercusiones, es decir, poder estudiar los exámenes (el examen en mi caso) de Septiembre sin asistir a la impotencia que supone derramar tres gotas de sudor por cada hoja memorizada. ¡Yo me apunto! (Le recomiendo que no comente esto último en el examen si preguntan de nuevo los recursos naturales) Lamento su suspenso; Ha hecho usted que me recuerde por unos instante estudiando apresuradamente en la biblioteca, veinte minutos antes del examen, un tema relativo a las externalidades negativas que suponen las carreteras congestionadas para la economía, el típico tema inútil que fue víctima del “ya lo estudiaré en los ratos libres”

Por otra parte añadir que, desgraciadamente, la Universidad española no se creó para razonar, contrastar, leer, informarse y discutir, sino para permanecer como estatuas delante de los libros memorizando hojas que olvidas automáticamente una vez has recibido el aprobado. Una lástima. Ya razonan por nosotros El País o el ABC que nos reparten puntualmente cada mañana. Por no hablar de esa ambientillo liberticida-republicano-propalestino que inunda cada rincón de cada facultad (unas más que otras) Es mejor no decir nada porque enseguida tachan a quien opina diferente de antitodo, como usted comenta acertadamente. Porque es innegable ese afán reduccionista de reducirlo todo al todo o nada, al blanco o negro, sin admitirse posturas intermedias y reflexivas. Para un socialista, quien se oponga al islam no se opone al totalitarismo, a la teocracia o al machismo, sino que se opone a otras culturas y es un imperialista sin escrúpulos. En fin...

¿Kabul? ¿No es un destino turístico un tanto... sorprendente? Bueno ya se sabe que para gustos, colores. Yo personalmente no tengo intención por ahora de abandonar el mundo occidental. Me quedan muchos rincones de España por descubrir y, por supuestos, muchos otros países occidentales que no he visitado. Añadir también que, por respeto a mi condición de español, no visitaré Francia, pues tengo entendido que no somos especialmente bien recibidos en el país del vecino chovinista. Parece que aún recuerdan la batalla de Bailén, pardiez! Por cierto, ¿Sabía usted que Gamonal (Burgos) es el único barrio que ha dado nombre a una batalla de nivel internacional? Curioso. Fue en 1808.

Mis apuntes me reclaman. Un placer leerla nuevamente, de veras. Un saludo.

Marta dijo...

Me alegra contar con sus comentarios, apreciado victrix. No miento si le digo que en muchas ocasiones suponen un aporte mucho más nutritivo que mis muy desmejorados articulillos. Le agradezco enormemente su presencia y aportaciones.
No conocía el dato de Gamonal, pero me reconforta su novedad, pues sepa que allí mismo tengo familia cercana y ahora estoy dispuesta a marcarme un tanto delante de sus muy conocidas calles. Y sobre Francia, no tenga usted problema alguno en visitarlo. Es más, se lo recomiendo encarecidamente. Yo estuve hace unos meses en el sur, disfrutando de Burdeos y Aquitania, pues es uno de mis países preferidos, no por el caracter de sus habitantes el cual creo mitificado en demasía (y yo no soy persona de arquetipos o marcaciones territoriales). Francia me encanta, en todos los aspectos.
Y, qué más, su asignatura la aprobará. Estoy segura. Tenga de todas formas mi ánimo y apoyo. Yo tengo tres cuatrimestrales (para mi satisfacción, suelo pensar que es una asignatura y media), y por lo que puedo intuir no estudiamos carreras muy divergentes. Acierta en su visión sobre la universidad de hoy. Pero, ¿qué nos queda sino? ¿De verdad no habrá alguna forma de librarse del líquidillo socialista que impregna todos los ámbitos de la sociedad actual? Ay, qué vida esta.
Ale, yo también me voy a estudiar. ¿O debería afiliarme a unas siglas y acabamos antes?
Un abrazo.

VICTRIX dijo...

Gracias por sus palabras. Me halaga profundamente saber que agradece mi presencia y que tiene en tan buena consideración mis aportaciones, pero no debe calificar sus escritos de desmejorados articulillos, pues así todo son mucho más brillantes que los míos, sobre todo en lo que respecta a redacción y tratamiento del idioma, que denotan que es usted una persona realmente formada. Más que yo al menos, y no tengo problema en reconocerlo. Mi presencia en éste sitio la considero en todo caso un gran privilegio ya que me permite tratar y comentar con una persona como usted temas diversos y muy interesantes tratados desde una perspectiva diferente, con cierto tono político pero evitando entrar directamente en tan agreste materia que es tratada brillantemente desde los argumentos y en ocasiones desde el sarcasmo, que es el modo de no desesperarse con la política española. ¿Dónde sino en su blog iba yo a poder desahogarme a gusto criticando los botellones, la burocracia o la falta de valores de la juventud y por ende de la Universidad? ¿Y cuándo me trató alguien de tan respetuosa manera? Respetada amiga, no se subestime. Aprovecho la ocasión para agradecerle también sus aportaciones a mis escritos, sin las cuales no serían los mismos y para desearle suerte con su asignatura y media, aunque estoy seguro que no la necesitará en absoluto. Un saludo.

manolotel dijo...

Habría que matizar, pero desde luego es un ejercicio interesante de leer este post (No me gusta el palabro pero tampoco lo veo como un "articulo").
Leeré más cosas suyas para comentar con más fundamento.
Sobre el fondo político me parece prematuro también comentar, aunque en estos momentos me interesa más la pulcritud literaria que se desprende de todo el texto. Un saludo